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TRADUCCION DE CONTENIDOS
HOY..ES EL MEJOR DIA.
RELEVANCIA EN GOTAS
La presión ocular es una de las principales causas de daño visual asociado con el glaucoma, una enfermedad que puede provocar ceguera y afecta a más de 4 millones de estadounidenses, según la Fundación de Investigación del Glaucoma.
El tratamiento habitual consiste en la autoaplicación de gotas para reducir la presión en el ojo.
Pero las observaciones de una gran cantidad de pacientes con glaucoma mostraron que a más de la mitad le costaba mucho aplicarse bien las gotas, incluidos los que creían que lo hacían bien.
"Colocarse gotas en los ojos no es lo mismo que tomar una píldora o usar una crema. Es más fácil decirlo que hacerlo", dijo la doctora Amy Hennessy, de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Johns Hopkins University, en Baltimore.
Tras advertir que muchos de los pacientes con glaucoma se estaban colocando mal las gotas, el equipo de Hennessy decidió grabar a 200 pacientes mientras se las colocaban.
La mayoría las había utilizado durante por lo menos seis meses, pero cuando el equipo miró los videos, detectó que más de un cuarto lo hacía mal, publicó la revista Ophthalmology.
Y sólo el 40 por ciento de los que se podían colocar las gotas en los ojos, se las arreglaba para aplicar una sola gota (la dosis indicada) sin tocar el ojo con la botella.
Aplicar una dosis mayor o menor a la indicada altera el tratamiento y puede acelerar el avance del glaucoma, explicó Hennessy.
"Lo más sorprendente es que los pacientes percibían mal su habilidad para colocarse las gotas. Un cuarto de los pacientes negaron haber tocado los ojos con el aplicador cuando sí lo hacían", dijo la autora. Eso aumenta el riesgo de infección.
Además, "algunos pacientes, que no podían ver bien el ojo, desarrollaron una estrategia para ubicar la gota sobre el ojo y ¡lo hicieron muy bien!", agregó.
El equipo también analizó qué factores, incluido el sexo y los años con glaucoma, influían en la correcta aplicación de las gotas. Sólo la edad pareció importante: los pacientes de 70 años eran un 60 por ciento menos propensos a aplicarse correctamente las gotas que los más jóvenes.
Hennessy opinó que estos resultados muestran la necesidad de que los oftalmólogos enseñen a los pacientes cómo aplicarse las gotas: con un espejo delante y la cabeza inclinada hacia atrás, hay que colocar la gota en el ojo mientras se sostiene el párpado inferior.
El tratamiento habitual consiste en la autoaplicación de gotas para reducir la presión en el ojo.
Pero las observaciones de una gran cantidad de pacientes con glaucoma mostraron que a más de la mitad le costaba mucho aplicarse bien las gotas, incluidos los que creían que lo hacían bien.
"Colocarse gotas en los ojos no es lo mismo que tomar una píldora o usar una crema. Es más fácil decirlo que hacerlo", dijo la doctora Amy Hennessy, de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Johns Hopkins University, en Baltimore.
Tras advertir que muchos de los pacientes con glaucoma se estaban colocando mal las gotas, el equipo de Hennessy decidió grabar a 200 pacientes mientras se las colocaban.
La mayoría las había utilizado durante por lo menos seis meses, pero cuando el equipo miró los videos, detectó que más de un cuarto lo hacía mal, publicó la revista Ophthalmology.
Y sólo el 40 por ciento de los que se podían colocar las gotas en los ojos, se las arreglaba para aplicar una sola gota (la dosis indicada) sin tocar el ojo con la botella.
Aplicar una dosis mayor o menor a la indicada altera el tratamiento y puede acelerar el avance del glaucoma, explicó Hennessy.
"Lo más sorprendente es que los pacientes percibían mal su habilidad para colocarse las gotas. Un cuarto de los pacientes negaron haber tocado los ojos con el aplicador cuando sí lo hacían", dijo la autora. Eso aumenta el riesgo de infección.
Además, "algunos pacientes, que no podían ver bien el ojo, desarrollaron una estrategia para ubicar la gota sobre el ojo y ¡lo hicieron muy bien!", agregó.
El equipo también analizó qué factores, incluido el sexo y los años con glaucoma, influían en la correcta aplicación de las gotas. Sólo la edad pareció importante: los pacientes de 70 años eran un 60 por ciento menos propensos a aplicarse correctamente las gotas que los más jóvenes.
Hennessy opinó que estos resultados muestran la necesidad de que los oftalmólogos enseñen a los pacientes cómo aplicarse las gotas: con un espejo delante y la cabeza inclinada hacia atrás, hay que colocar la gota en el ojo mientras se sostiene el párpado inferior.
